Considerada “palabra de boga”, significa el poder magnificador de varios ejes de opresión. Si una persona sufre discriminación o violencia por ser mujer y negra, por ejemplo, el género no es un parámetro aditivo a la raza, sino que se ve multiplicado en su capacidad de generar exclusión. No solo eso, sino que además esa sinergia de ejes de poder hace imposible que podamos verlos por separados; de ahí que, cuando nos “atropella un coche en la intersección entre género y raza”, no podamos distinguir qué coche ha sido el responsable.
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