La interseccionalidad y el edadismo son herramientas conceptuales muy útiles para entender las particularidades concretas de este sector poblacional, con el objetivo de atender a sus necesidades específicas y generar al mismo tiempo un tejido preventivo para las situaciones de especial vulnerabilidad asociadas al envejecimiento LGTBIQ+. Hoy por hoy disponemos de datos que, si bien reconocen las diferencias entre las muy distintas realidades del colectivo, devuelven cierta homogeneidad en algunas experiencias, como una vuelta al armario en la vejez, el miedo y la exposición, la disparidad de necesidades sanitarias relacionadas con particularidades de las historias de vida, o formas de relacionarse similares, por señalar solo algunos factores que agravan aún más estos desafíos.
Además, las personas mayores LGTBI a menudo enfrentan obstáculos legales y financieros, como la falta de reconocimiento legal de sus relaciones y una posible discriminación en la vivienda y el empleo (por mencionar solo unos). Abordar estos complejos desafíos de la vida requiere un enfoque holístico que afirme las identidades, fomente la autonomía y defienda políticas y servicios inclusivos para apoyar el bienestar y la dignidad de las personas mayores LGTBI.