La existencia de leyes que protejan a las personas del colectivo de ataques, violencias, discriminaciones y abusos, es fundamental para que sus miembros vean en el Estado un paraguas protector, y no un perpetrador más. Las luchas por conseguir incluir esas injusticias en los sistemas legales, al menos de ciertos países, han sido revolucionarias. Aún así, las discriminaciones no han cesado, y la restauración por ellas tiene siempre más sentido ético que propiamente judicial. La lógica de las leyes inclusivas no es entonces fomentar la discriminación positiva, o la obsesión por lo políticamente correcto, sino supervisar la necesidad de punir cuándo se cometen delitos LGTBIfóbicos..
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