Las acusaciones de impertinencia e inmoralidad dirigidas a hábitos, conductas e identidades que salen de las normas de sexualidad y género. Basadas en pánicos morales, dichas acusaciones fomentan la repugnancia, el juicio, e incluso el odio contra las partes implicadas. Las personas consideradas escandalosas se perciben como amenazantes para el orden establecido. En el contexto español, esta noción ha sido particularmente cargada de significado, puesto que fue la que se empleó para sustituir la ley de peligrosidad y rehabilitación social que se derogó en 1978.
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