No todos los cuerpos son igualmente funcionales; esto nos lo recuerda la teoría crip, que apuesta por cuestionar el propio sistema y sus exigencias frente a los cuerpos, en vez de machacar constantemente a los cuerpos que no encajan. Además, el capacitismo casa perfectamente con los ideales cisheteropatriarcales, que presuponen que el hombre es productivo y la mujer reproductiva, que entiende lo cisheterosexual como el modelo de funcionamiento correcto y todo lo que no encaja dentro de ello como disfuncional. El capacitismo es, en ese sentido, la ideología incapacitante (McGruer, 2023).
Desde la perspectiva de los estudios y la teoría crip, es crucial dejar de ver la funcionalidad a través de una lente binaria (funcional vs. disfuncional) y, en cambio, abrazar la diversidad de experiencias y habilidades humanas como continuo. Las corporalidades deberían entenderse como fluidas y multifacéticas, moldeadas por diferencias individuales, contextos sociales y factores ambientales. Las exigencias a que los cuerpos performen de determinada manera no son sino residuos de unos tiempos anteriores, donde los cuerpos se entendían como máquinas productivas y nada más.
En lugar de centrarse únicamente en las nociones de “habilidad” o “discapacidad”, los estudios sobre discapacidad/diversidad funcional nos desafían a interrogar las formas en que los sistemas de poder y opresión moldean nuestra comprensión de la funcionalidad y marginan ciertos cuerpos y mentes. Esta perspectiva destaca la importancia de la accesibilidad, la inclusión y la adaptación en todos los aspectos de la sociedad, desde los entornos físicos hasta las estructuras sociales y las representaciones culturales. En ese sentido, nos plantea que todos los cuerpos son en mayor o menor medida “poco capacitados”.
En definitiva, al centrarse en las experiencias y perspectivas de las personas con diversidad funcional, los estudios crip ofrecen una comprensión más matizada e interseccional de la funcionalidad que celebra toda la gama de la diversidad humana y desafía las suposiciones capacitistas sobre lo que significa ser “funcional” o “productivo” en la sociedad.