La perspectiva afirmativa es aquella que ayuda a las personas a sentirse valoradas en su propia identidad de género, expresión y/u orientación sexual. Trabajando desde esta mirada, se apoya en los procesos de transición o salida del armario, se ofrecen recursos sociales y emocionales para debatir el estigma y el prejuicio, se facilitan las redes de apoyo, y se acompaña en la creación de espacios protectores.
Profesionales que trabajen desde esta perspectiva ya hay muchos pero, ¿en qué consiste exactamente? Se trata de escuchar activamente y sin juicios, no anteponer una mirada externa a la de la propia persona sobre sí misma y su identidad u orientación, aceptar y sostener la demanda de la persona de crecer sin que la cuestionen o la pongan en entredicho. Todo esto viene del enfoque centrado en la persona, los enfoques humanistas y las herramientas de empatía que se fueron estableciendo en la práctica psicológica después de los sesenta. También hay que tener en cuenta que no se trata de una escuela especial, como es la sistémica o la psicoanalítica, sino de una forma de trabajar desde la validación de las personas, más allá del enfoque de intervención.
El problema con este enfoque es que se suele malinterpretar como ceder a un capricho o una falacia de la persona consultante. Nada más lejos de la realidad: afirmar implica abrazar la identidad y expresión que trae la persona en consulta, y no vincularla a ninguna psicopatología, como si una cosa condujera a la otra. Al contrario, los enfoques afirmativos vienen como respuesta tanto al paternalismo como a las llamadas “terapias de conversión”, que procuran establecer mecanismos perjudiciales de alteración de la diversidad sexual y de género.
Otro problema que tiene este enfoque es que se suele aplicar más a hombres gays de cierto poder adquisitivo, a pesar de que se suele llamar ya “afirmativo LGTBIQ”. Eso sucede primero porque a partir de los noventa fueron el grupo más visible dentro de la comunidad, y con más fondos para poder costearse una psicoterapia; y segundo, porque otros miembros de la comunidad como las personas trans e intersex han expresado su rechazo y cuestionamiento a las psicoterapias en sí, por los años de control y vigilancia que han sufrido en manos de profesionales de la salud mental.
Hablando de “Psicoterapia queer” con Ismael Cerón Plaza
En este vídeo, Ismael Cerón explica cómo un proyecto de psicoterapia queer desmonta las premisas canónicas de salud mental y trabajo de acompañamiento. En un sector muy cisheteronormado, como el ámbito de la psiquiatría y la psicología, a veces supone mucho esfuerzo cambiar de actitudes, por la historia de paternalismo y vigilancia por parte de les profesionales. Es difícil fiarse de mecanismos que nos han puesto etiquetas, nos han intentado “curar” y nos han pasado “pruebas”, por ello hay que apostar por otros modelos de terapia.
Los grupos de apoyo funcionan desde la horizontalidad y la deconstrucción del privilegio experto. Montando asambleas y promocionando el consentimiento informado y el consenso, lo que nos enseñan es que la autodeterminación es el presente y futuro de la práctica psicológica.