¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Has pensado ya lo que vas a ser de mayor? No solo nunca es tarde para comenzar un proyecto vital sino que, de hecho, las etapas de madurez y envejecimiento constituyen momentos singulares para elaborar un replanteamiento de lo queremos y llevarlo a cabo. Los proyectos de vida son tan diversos y multifacéticos como los propios individuos, y reflejan una gran divergencia de prioridades, expectativas y deseos moldeados por experiencias, identidades y aspiraciones únicas. Según las circunstancias, valores y actitudes, puede haber incluso proyectos vitales tan variopintos que pueden resultar antagónicos, o aparentemente contradictorios.
Parte de madurar pasa por reorganizar las viejas ideas en comunión con las experiencias de la vida, y proponernos en diálogo interno nuevas aspiraciones y objetivos. La trayectoria vital siempre nos marca y condiciona, de alguna manera, en conversación con el presente. Pensemos, por ejemplo, en todas aquellas personas que vuelven al armario por miedo, aprensión o por una idea de promesa de comodidad, a pesar de que eso no les permita vivir abierta y libremente. Pensemos también, por otro lado, en personas que se reconcilian inesperadamente con sus familias consanguíneas, o con su prole proveniente de relaciones heterosexuales, ya viviendo abiertamente como persona del colectivo LGTBI en la etapa de la vejez.
Giros vitales, en realidad, pueden suceder en cualquier momento, pero es verdad que en la vejez, la revalorización de muchas experiencias hace que haya abundancia de esos giros que suponen un nuevo punto de partida. Muchos proyectos de vida se relatan en biografías y autobiografías de gente del colectivo. Esta forma de narrarse a través de los libros permite que entendamos motivos, contextos históricos y sucesos vitales, y que nos inspiremos para comprender mejor nuestras propias vidas.
Algunos individuos pueden priorizar la independencia y la autonomía, mientras que otros pueden buscar oportunidades de conexión y mentoría, tanto en relaciones intergeneracionales como entre pares. Muchas personas mayores aspiran a vivir con dignidad, respeto y autenticidad, rodeadas de comunidades que las apoyen y entornos afirmativos que honren sus identidades y contribuciones. En última instancia, los proyectos de vida de las personas mayores LGTBI son profundamente personales y reflejan sus experiencias vividas, esperanzas y sueños para el futuro.
Las personas pueden sentirse motivadas a dejar un legado positivo y defender a las generaciones futuras de la comunidad LGTBI, ya sea documentando sus historias personales, compartiendo su sabiduría y experiencias, o apoyando los derechos sociales y las iniciativas de justicia social. El espacio comunitario es fundamental para los proyectos de vida. Por más que apostemos por una vida plena y feliz con visiones individuales, es a través de los vínculos con nuestro entorno que podemos sentirnos plenamente personas realizadas.
Parémonos a pensar qué proyectos vitales tenemos, qué nos queda pendiente, qué nos gustaría conseguir, conocer, alcanzar… y compartamos. ¿Cómo difieren de otras personas? ¿En qué se asemejan o distinguen de quienes no forman parte del colectivo? ¿Cómo difieren de nuestras propias aspiraciones hace unos años, incluso unos pocos meses?
Si no lo has hecho ya, quizá ahora es un buen momento para responder al cuestionario “¿Qué seré de mayor?”, ya que además de contribuir con tus respuestas a obtener información sobre la población de personas mayores del colectivo (algo tremendamente necesario para elaborar proyectos de intervención pública y demandar recursos en base a datos), es también una manera de reflexionar sobre tus propias pautas de comportamiento, tu trayectoria vital, tus necesidades y aspiraciones.