Son las características biológicas relacionadas con el sexo asignado al nacer, y se suelen dividir entre gónadas (glándulas sexuales o gametos), cromosomas (XX, XY, u otros) hormonas (estrógenos y andrógenos), características externas primarias (genitales) y secundarias (Nuez de Adán, pechos, caderas) del sexo. Se prefiere dicha terminología, puesto que marca un distanciamiento con las perspectivas esencialistas de entender el cuerpo y sus funciones. Entender el sexo como multidimensional no es por desvalorizarlo; de hecho, no es que los estudios de género atenten contra él, o deseen su desaparición. Al contrario, revela que haber insistido históricamente en su uniformidad ha sido un acto ideológico.
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