El privilegio se produce al ocupar un lugar aventajado en la sociedad, en relación a los parámetros de redistribución de recursos y reconocimiento social y cultural. El privilegio opera en parámetros materiales y simbólicos, es dinámico, contextual y depende de varias coordenadas. Por ejemplo, una persona puede ocupar un lugar aventajado según los parámetros de la clase social, pero sufrir por ejemplo episodios de misoginia o de racismo por habitar lugares de subordinación en los ejes de género y sistema racial (ver interseccionalidad). El privilegio se relaciona también con la agencia, la credibilidad, la capacidad de autodeterminación y la voz propia. Las personas que disfrutan de privilegios, generalmente, son ignorantes de los mismos, siendo los ejes de opresión los que marcan las resistencias y fricciones sociales.
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