Aspecto físico, actividades, deportes

Salud física

El deporte es otro ámbito donde puede florecer el sentido de pertenencia en mayores del colectivo. A través de actividades deportivas, se pueden desarrollar habilidades físicas y emocionales, y se puede mejorar la salud corporal. 

Tanto en actividades solitarias, como grupales, es fundamental que las personas se sientan realizadas, aceptadas y satisfechas por el mero hecho de su participación. Pensemos en todas aquellas veces en la infancia, cuando recibimos bullying en el patio por nuestro aspecto físico, nuestra gestualidad, nuestro cuerpo, nuestra disconformidad con los cánones de belleza o las normas de género. Es muy probable que esas huellas persistan en la edad adulta, la madurez y el envejecimiento. Los deportes sirven como un medio para fomentar el apoyo social y la cordialidad dentro de la comunidad, ofreciendo espacios donde las personas pueden conectarse con sus pares, construir amistades y combatir el aislamiento social, pero sobre todo, sanarse de experiencias pasadas traumáticas. 

Además, participar en deportes puede empoderar a las personas mayores LGTBI, permitiéndoles desafiar estereotipos, generar confianza y afirmar sus identidades en entornos seguros, además de ser actividades que contribuyen a una mejoría del estado de salud y a retrasar la fragilidad. Estas actividades brindan oportunidades para que las personas realicen actividad física y al mismo tiempo encuentren comunidad y apoyo. Aquí un listado de deportes específicos que suelen tener más repercusión o participación para el colectivo, sin que eso signifique que sean los únicos:

Grupos de caminatas o senderismo: las caminatas son actividades de bajo impacto físico, que promueven la aptitud y la circulación y al mismo tiempo permiten a la gente participante disfrutar de la naturaleza y explorar paisajes escénicos. Los grupos de caminata diseñados específicamente para personas mayores LGTBI brindan oportunidades de socialización pero a la vez de sentirse arropadxs en el espacio público y natural.

Ajedrez: Además de romper con el estereotipo de que solo los hombres (y por consiguiente cis y heterosexuales) son los que mejor performan en este deporte, la inclusión de gente del colectivo en él es un ejercicio de apertura a comunidades históricamente excluidas de él. También es importante la aportación a nivel cognitivo, ya que la activación de la reflexión, la paciencia y la contemplación son habilidades-clave para el juego.

Natación y aeróbic acuático: La natación y los aeróbicos acuáticos son opciones comúnmente elegidas, de ejercicio cardiovascular de bajo impacto y suave para las articulaciones. Muchas piscinas comunitarias ofrecen sesiones de natación o clases de aeróbic acuático dirigidas específicamente a mayores. A la vez, se trata de deportes que trabajan la imagen corporal, y si no hay espacios segregados por sexo asignado, pueden contribuir a una integración sustancial y efectiva.

Yoga y Tai Chi: Se trata de prácticas de movimiento consciente, vinculados a ejercicios mentales de autoconciencia, que promueven la flexibilidad, el equilibrio y la relajación. Las clases de yoga y Tai Chi inclusivas brindan un entorno de apoyo donde personas de todas las edades y habilidades pueden participar y sentirse cómodas expresando sus corporalidades.

Ligas de bolos: se trata de una actividad social popular para adultas mayores LGTBI, que ofrece una forma divertida e inclusiva de mantenerse en actividad y conectarse con compañerxs. Las ligas de bolos amigables a menudo incluyen reuniones y torneos regulares, lo que brinda oportunidades para competir amistosamente y socializar.

Golf: El golf es un deporte recreativo que, a pesar de haber sido visto como más elitista, se puede disfrutar por personas de todas las edades y niveles de habilidad. Los clubes y ligas de golf LGTBI ofrecen opciones para que se disfrute del juego en un ambiente acogedor y permisivo, fomentando amistades y conexiones sociales en el campo.

Clubes de ciclismo: el ciclismo es una excelente manera de mantenerse en activo y explorar el aire libre, y los clubes de ciclismo ofrecen oportunidades para que lxs mayores de la comunidad viajen juntxs en un ambiente inclusivo y de apoyo. Estos clubes pueden organizar paseos en grupo, eventos sociales y excursiones en bicicleta adaptados a los intereses y habilidades de las personas participantes.

Baloncesto, pádel, tenis, pilates, aerobic, quidditch, y muchas más actividades, complementan este listado de posibles deportes que atraen a gente del colectivo.

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Enfermedades crónicas

Aquellas condiciones o enfermedades que se alargan en el tiempo. Se suelen distinguir de las enfermedades con aspectos agudos o graves. En los últimos años, se han incluido en la categoría incluso conceptos más laxos de enfermedad, como las alergias, las intolerancias o las enfermedades autoinmunes. Lecturas contemporáneas leen las complejidades de la cronicidad desde perspectivas holísticas, es decir teniendo en cuenta todos los determinantes sociales que afectan a los cuerpos., El cómo esos últimos reaccionan arrastrando las dificultades a lo largo del tiempo depende de los niveles de vulnerabilidad, y las minorías LGTBI son más vulnerables. Medidas preventivas de la cronicidad (por ejemplo, mediante exámenes periódicos o campañas de sensibilización) pueden reducir su repercusión.

Discriminación

El tratamiento injusto contra el colectivo por razón, en nuestro caso, de orientación sexual, identidad y/o expresión de género. Esa distinción es injustificable, opera de forma estereotipada y generalizada, y tiene efectos severos en la salud mental de la gente que la sufre. Aunque en muchas ocasiones se puede nombrar, la discriminación no es siempre detectable ni tratable, y hay todavía muchas resistencias e ignorancia a la hora de combatirla. Las microagresiones son una forma de discriminación que se expresa sútilmente, pero a la vez tienen un impacto directo y muy profundo en las personas.

Acceso a la atención sanitaria

Las iniciativas que permiten a las personas LGTBI tener una salud integral a su alcance. La cuestión del cómo acceder a servicios inclusivos y específicos ha sido muy problemática durante muchas décadas del siglo XX, sobre todo por la falta de conocimientos y habilidades especializadas por parte del personal biomédico, enfermero, auxiliar y de salud mental. En el caso de las minorías sexuales, este acceso está relacionado con medidas de protección sexual, pruebas de salud y otras estrategias que fomenten el bienestar. En el caso de las minorías de género, el enfoque se pone en cuestiones de salud integral sin restricciones, la distribución de tratamientos hormonales, la elegibilidad sin obstáculos para operaciones, el apoyo psicológico y psicosocial gratuito, y sobre todo para la cobertura de demandas por parte de la Seguridad Social.

Envejecimiento

El proceso natural de crecimiento que supone la adaptación de los cuerpos a los mandatos temporales. En la bibliografía imperante se plantea como una cuestión de declive, disminución de las capacidades cognitivas y físicas, y vulnerabilidad. Sin embargo, nuevas voces dentro en ciencias sociales, humanidades y los estudios gerontológicos critican las formas tradicionales de plantear el envejecimiento bajo una perspectiva incapacitante, y subrayan modelos biopsicosociales, críticos y activos de entenderlo, tomando como referencias las experiencias y narrativas de las propias personas (ver WHO, 2022).

Cuerpo

Para la gente LGTBI, el cuerpo es un lugar lleno de inscripciones. Solemos compartir violencias, dificultades, señalamientos, dolores tanto emocionales como físicos, y esto nos ata a procesos de encarnación compartidos. Esto significa que nuestros cuerpos no son receptores pasivos o materias fijas, sino que interactúan constantemente con su alrededor, integrando la parte material de los sentidos y las recepciones con la parte lingüística de los símbolos y los códigos.

Para lecturas queer, es imposible disponer de un cuerpo sin la mediación de afectos. Esa perspectiva fenomenológica (Ahmed, 2019) desactiva todas aquellas tradiciones del cuerpo como mero receptor pasivo del entorno. La parte subjetiva de experimentar el cuerpo, así como la parte relacional de compartir el cuerpo, o de verlo en un contexto, dan una perspectiva activa, dinámica, co-construida. Eso saca la noción de cuerpo de los esquemas médicos, que lo disectan, dividen, distinguen para entenderlo en partes. Deleuze y Guattari (2004) hablan de un cuerpo sin órganos, es decir de un cuerpo no regulado o restringido por los mandatos y las estructuras impuestas sobre sus partes. Se trata de una metáfora de fluidez y liberación del cuerpo de aquellas lecturas homeostáticas tradicionales. Es importante para nuestro colectivo vernos los cuerpos en sintonía, en comunidad, en flujo y en transformación, y alejarnos de los mandatos de un “cuerpo estándar” o “normal”.

Inclusión

Los esfuerzos por incorporar la idea de una convivencia con diferencias en armonía. La inclusión se basa en principios como la cooperación y la no discriminación. No impone modelos de asimilación forzados, sino que incentiva colaboraciones, comunicaciones fluidas y oportunidades de aprendizaje mutuo. Incluir implica tolerar las diferencias y asumir las responsabilidades históricas de exclusión. Aunque a veces la existencia de políticas o espacios no mixtos es importante para el desarrollo propio y colectivo, la inclusión efectiva es la enseñanza de una apertura hacia el mundo con todas sus contradicciones y dificultades.

Capacitismo

Un eje de opresión que tiene como característica la discriminación por cuestiones de capacidad. Un término que ha surgido a la par que este, para señalar las responsabilidades de las estructuras que expulsan a las personas con discapacidad, es diversidad funcional. Según proponentes de esta terminología (por ejemplo, McGruer, 2007), así como quienes la han promovido en la literatura hispanohablante, entre otrxs Paco Guzmán, Mario Toboso o Soledad Arnau (en Toboso, 2017), el capacitismo carga los cuerpos de expectativas y desafíos, sin dar suficiente cuenta de que todos los cuerpos humanos, en algún momento vital o por una enorme multitud de razones, vamos a sufrir por no poder ser completamente “funcionales”. Esa misma ideología (o mirada) capacitista marca los cuerpos constantemente en funcionales y disfuncionales, productivos e inútiles, normales y tullidos.

Cisheterosexismo-cisheteropatriarcado

La palabra trata de unificar ejes de opresión que, por importante que haya sido tratarlos de forma separada a nivel analítico, se mantienen pegadas y operan en conjunto. La versión “predeterminada” de corporalidad e identidad implica el alineamiento entre sexo asignado al nacer (pongamos que masculino), identidad de género (hombre cis, en este caso), expresión de género (viril) y orientación sexual (heterosexual). Dicho de otro modo, los cuerpos se suelen presuponer de cierta índole, y si algún aspecto suyo sale de esos cánones de congruencia, se vigilan, se aíslan, se corrigen y se ratifican. El problema con el cisheterosexismo es que suele pasar desapercibido, y que cuesta mucho esfuerzo revelar y deconstruir sus premisas. Sus premisas normativas (de ahí que hablemos de cisheteronormatividad también) llegan a definir toda la vida social generizada y sexualizada actual.

Diversidad

El fomento de la tolerancia hacia la gente LGTBIQ. Para muchas personas del colectivo, el término suena apolítico o falto de dimensiones de poder. Atribuir las identidades y deseos de la comunidad a una mera variedad o heterogeneidad natural puede resultar peligroso, cuando no se tiene en cuenta que en la mayoría de las ocasiones, lo diverso es concebido como lo que sale de la norma, lo raro, lo diferenciado, y ahí sí que opera una implícita distancia de poder. Cuando las empresas hablan de inclusión y diversidad, o de reconocer nuestras diferencias, a menudo exotizan a “lo otro” o ven la sexualidad y la identidad y expresión de género como un mero añadido. En realidad, se trata de un eje transversal, que debería leerse bajo una mirada compleja, interseccional.

Daniel Bernabé considera la diversidad una trampa neoliberal, y hace una crítica a las izquierdas actuales por haber sustituido, según él, la noción de clase por la de identidad; de haber dispersado las luchas de la clase trabajadora y, en su lugar, haber fomentado lógicas identitarias que dividen más las causas sociales. Lo que obvia esta lectura es que la idea de la diversidad en sí no es mala; y que no se ha transformado de repente a neoliberal, al menos no más que otros valores. La acción colectiva es un reto para nuestra comunidad, que no por aglomerar tantos acrónimos, se ha individualizado o despolitizado.