Una metáfora muy extendida en la comunidad LGTBI, que describe el proceso de hacer la identidad/orientación sexual o la identidad de género pública al entorno. Varios análisis teóricos han subrayado que dicha metáfora es particularmente occidental, en el sentido de que el armario es un mueble “íntimo”, privado, de almacenamiento de ropa y otros objetos cotidianos de suma importancia, que configura al individuo como tal. Esa perspectiva individualista ha organizado todo el edificio de Occidente a nivel antropológico, también en términos generizados, con efectos claramente biopolíticos (Sáez, 2023; Sedgwick, 1990). Los límites entre el adentro y el afuera, lo privado y lo público, la esencia y la apariencia, tan marcadamente pronunciados por el armario, son igualmente binomios que ordenan las relaciones entre mujeres y hombres a lo largo de los siglos. Salir del armario es un acto metafórico, pero también cargado de simbología; se presupone que las personas LGTBI nacen encerradas dentro de él, escondidas, y que el movimiento de liberación supone que salgan a la luz y lo abandonen. En realidad, las salidas del armario son constantes a lo largo de nuestra vida.
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