Un acercamiento positivo al envejecimiento, no en un sentido superficial de hacer pasar ‘a la ligera’ experiencias difíciles o negativamente connotadas, sino profundo, de restructuración del cómo atravesamos los últimos años de nuestras vidas. Este proyecto tiene como fundamentos el trabajo de otorgar sentido a un buen envejecimiento que vaya más allá de los típicos planteamientos o directrices a seguir. Además, tiene en cuenta las diferentes intersecciones e historias de vida, que hacen que cada proyecto de envejecimiento se enmarque por distintas necesidades y puntos de vista.
Entonces, una cuestión muy importante a la hora de plantear un envejecimiento saludable no tiene que ver sólo con las formas de prevenir enfermedades, de la presencia o ausencia de salud física, mental, social y sexual, sino sobre todo de considerarse merecedorx de una vida saludable y digna. Partir de esa idea de merecimiento, sobre todo para aquellas generaciones que se encuentran ahora en su etapa mayor, y no se les ha enseñado cómo cuidarse de sí mismas lo suficiente, supone una actitud de justicia.