Se suele plantear en términos positivos, de ganar legitimidad, representación, en definitiva reconocimiento de agencia. Sin embargo, la visibilidad tiene también aspectos negativos, de exposición a miradas y juicios, así como de vulnerabilidad. Un ejemplo de la visibilidad como arma de doble filo dentro de nuestra comunidad son las mujeres trans: aunque siempre han sido las más visibles, independientemente de su voluntad, eso las ha expuesto a más peligros (humillaciones, persecuciones, redadas, encarcelamientos, y demás actos violentos). A la vez, han sido de las figuras que más han dado el cuerpo, que han estado en primera fila en las luchas y las reivindicaciones. Al contrario, los hombres trans y las personas genderqueer y no binarias han permanecido al margen de los espacios públicos y los marcos de reconocimiento, y eso ha tenido el efecto adverso y contrario de no poder haber disfrutado de espacios públicos, pero a la vez haber recibido menos violencias.
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